La basura que generamos a diario es un sobrante incómodo de nuestro consumo, una huella material que amenaza la salud de nuestro planeta. El simple acto de acumularla sin control desata una cadena de problemas ambientales y sociales: desde la saturación de vertederos y la contaminación del suelo y el agua, hasta la emisión de gases de efecto invernadero que aceleran el cambio climático.
Frente a esta crisis, la importancia de conocer las cantidades exactas de residuos que producimos no es solo una media administrativa, sino un paso fundamental para la acción.
La solución al desafío de los residuos en Atlacomulco es doble: requiere de inversión pública en infraestructura de acopio y tratamiento, pero, fundamentalmente, exige un cambio de la conciencia individual se alinee con los beneficios colectivos. Solo mediante una ciudadanía activa y comprometida con la separación de residuos, la gestión de la basura dejará de ser una carga fiscal para convertirse en un motor de prosperidad económica y ambiental.