La relación entre el Derecho y la contaminación del agua se articula en el reconocimiento de que el agua no es solo un recurso natural, sino un Derecho Humano Fundamental. En México, este principio está consagrado en el Artículo 4º Constitucional, que establece el derecho de toda persona al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible.